Estudio sobre Evolución reciente de la despoblación 1998-2009 – Tres núcleos de Teruel concentran dos tercios del crecimiento poblacional.

Luis Antonio Sanz, durante la exposición de su estudio sobre la evolución de la despoblación.

Luis Antonio Sanz, durante la exposición de su estudio sobre la evolución de la despoblación.

El crecimiento poblacional en la provincia de Teruel en el periodo 1998-2009 ha estado “muy polarizado” en tres municipios, Teruel, Alcañiz y Calamocha, que han concentrado dos tercios del incremento de habitantes experimentado en la provincia.

Estas tres poblaciones suman un crecimiento de 10.620 personas en los últimos once años, que supera el saldo favorable del conjunto del territorio turolense en el mismo periodo.

Estos datos se recogen en el estudio sobre Evolución reciente de la despoblación en Teruel, presentado esta semana por su autor, Luis Antonio Sáez, profesor de la Universidad de Zaragoza, en el I Encuentro sobre Despoblación y Reestructuración Rural organizado por el Instituto de Estudios Turolenses (IET) y el Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales (CEDDAR).

El estudio analiza las tendencias demográficas de los 324 núcleos de población turolenses, 236 de ellos municipios y los 88 restantes barrios o “aldeas”.

Sáez explicó que, en el periodo analizado, sólo 15 núcleos han tenido un incremento poblacional superior a los cien habitantes, mientras que otros diez han perdido más de un centenar de residentes.

Entre los primeros destaca el fuerte crecimiento relativo de tres pedanías de la capital, Castralvo, San Blas y Villaspesa, donde la población ha aumentado un 104%, un 76,8% y un 70,8%, respectivamente, como consecuencia del boom inmobiliario. En estos núcleos se ha producido un fenómeno de “suburbanización”, según el autor del estudio.

También han crecido en porcentajes elevados: Calamocha (30,3% más de población), Alcañiz (29,9%) y Mora de Rubielos (29%) y en porcentajes inferiores: Teruel capital (19,7%), Monreal del Campo (19,2%), Valderrobres (19,1%), Alcorisa (12,3%), Calanda (10,03%), Cella (5,5%), Rubielos de Mora, Sarrión y Andorra (2,8%).

En el extremo opuesto figuran San Martín del Río, que ha perdido un 33,6% de sus habitantes, Bello (-30,1%), Estercuel (-27,9%), Báguena (-21,8%), La Puebla de Híjar (-14,9%), Alloza (-12,9%), Escucha (-12,6%), Calaceite (-8,9%), Montalbán (-8,3%) y Albalate del Arzobispo (-6,5%).

El autor del estudio señaló que el mayor declive se produce en la zona norte de la provincia, en el área del Jiloca, el Bajo Martín y las Cuencas Mineras, debido a que se trata de comarcas dependientes del sector energético o bien de especialización agraria, ambas “actividades en crisis”.

Además, el norte de la provincia limita con dos comarcas zaragozanas en una situación similar de declive, el Campo de Belchite y el Campo de Daroca, que por tanto no pueden aportar dinamismo a las poblaciones vecinas de Teruel.

Por contra, las áreas de mayor crecimiento en esta provincia son las del sur, que sí se benefician de la cercanía de Valencia o Castellón.

Fuente: www.diariodeteruel.es

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